CAPÍTULO
11 “Querido abuelo”
Querido
abuelo:
No hace
falta que te escriba esta carta pues tú siempre me has demostrado saberlo todo
acerca de la vida y de las decisiones que tomamos los demás. Quizás seas el
único que pueda entender la locura que voy a llevar a cabo. No te digo adiós,
no lo veo como una despedida. Te digo gracias, te agradezco todos estos años en
los que me has enseñado a crecer, a tomar mis decisiones y a ser consecuente de
ellas, tus enseñanzas de la vida me han hecho este camino más fácil.
No sé lo
que me espera detrás de esa ventana, no sé si saldrá el sol o se apagará por
completo, si estoy haciendo lo correcto o simplemente me estoy equivocando. Lo
único que sé es que cuento con tu apoyo.
Todos tus
esfuerzos lograron que al tocar día a día mi corazón, sintiera esa magia. La
magia de las estrellas. Cerrar los ojos nunca fue tan maravilloso. Desde allí
arriba cuidaré de tu corazón pues necesitas abrirle hacia nuevas estrellas.
En cuanto
llegue ese momento en el que cierre los ojos para siempre pensaré en lo
maravilloso que ha sido este viaje a tu lado. Ese destino que tanto te gusta
nombrar nos tiene envidia, querido abuelo.
No quiero
despedirme de ti porque te voy a echar de menos.
Cuídame a
mis padres, hoy sé lo difícil que ha sido la vida para ellos. Quiero esperar
que algún día perdonen mis locuras. Sé que no las merecen pero no puedo
quedarme de brazos cruzados. Explícales que yo tengo la llave para cerrar ese
candado, que solo lo voy a cerrar y si algún día quieren encontrar dicha llave
solo deben ir al lugar donde empezó todo.
Querido
abuelo, en ti encontré el amor perfecto, el infinito de los sueños, la conexión
entre estrellas y corazón, el significado de un adiós y la verdad de un te
quiero.
Sé fuerte
compañero mío, aquellos corazones que hace tiempo se separaron, pronto van a
volver a ser uno. Me llevo mucho de ti. Te quiero.
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