CAPÍTULO 10 “Mi corazón te seguirá hablando”
Bajamos al salón, mi abuelo había preparado suficiente
fabada para alimentar a un ganado entero. El sonido de las gotas al caer nos sorprendió,
parecía que la tormenta estaba a punto de comenzar. Dejé caer mi cuerpo sobre
aquel cómodo sofá, liberando así toda la tensión acumulada por las
circunstancias. Mi abuelo depositó dos platos en la mesita de aquel salón.
Estaba listo para conocer y guardar ese secreto que todos los habitantes se
habían empeñado a custodiar con tanta sutileza. Mi abuelo empezó a contármelo.
-Querido Axel, todo comenzó hace apenas dieciséis inviernos.
Una noticia que cambió el sentido de esta familia. Tu madre, después de tantos
años queriendo ser madre; por fin, había logrado lo que ya parecía
inalcanzable. Aquella nueva tardó poquísimo en extenderse por este pueblo. La
mamá de Lucas y la tuya habían acudido siempre juntas a visitar curanderos,
hospitales en busca de una solución a aquel problema. Sin embargo, los intentos
de aquella mujer fueron en vano. Tu madre fue afortunada y logró engendrarte.
-Abuelito, no entiendo nada. ¿Qué relación tiene esto con el
secreto?
-Déjame contártelo todo por partes. No queda nada para que
conozcas la verdad.
- Al enterarse la mamá de tu amigo apoyó a tu madre en todo
momento. De tal manera que, cuando fueron a conocer el sexo de aquella
criatura, el ginecólogo descubrió algo más. Aquella criatura…
Mi abuelo cogió aire, bebió un vaso de agua y soltó aquello
impresionante.
-Aquella criatura venía acompañada de otra, exactamente de
otro. Lucas y tú sois hermanos, sois mellizos.
Al oír aquella frase, la cara se me quedo blanca, los ojos
desorbitados y la piel se me puso erizada. No podía ser cierto aquello que mis
sentidos acababan de presenciar. ¿Lucas? ¿Mi hermano?
-Sé que es increíble pero es la realidad. Tu madre al ver
sufrido lo mismo que la madre de Lucas decidió darle aquel hijo. De manera
ilegal pero con un incalculable valor moral. Dándola a su hijo ambas lograrían
la finalidad por la que días y días,
noches y noches habían luchado. Ser madres.
-Esto es increíble.
-Esto no acaba aquí. Para huir de la justicia y para que
nunca se supiera la verdad que os relacionaba, tus padres decidieron abandonar
el país e irse en busca de una nueva vida donde lo único que les importara
fuera tu cuidado y olvidarse así de aquel hijo que habían decidido “regalar”.
Por otra parte, Lucas jamás desconfiaría de su parentesco con los que hoy en
día son sus padres. Desde que los dos nacisteis me he sentido el hombre más
feliz del mundo. Siempre os he considerado a ambos como lo que sois, mis
nietos. Todos los días te sentía tan cerca de mí al ver a Lucas; cuando
abrazaba aquel chico, sentía como si tú estuvieras ahí, como si por arte de
magia en un cuerpo había dos almas. La verdad es que la vida ha torcido todos
los renglones de esta historia. Querido hijo mío, nunca sabes cuál de las opciones
hubiera sido la mejor, a veces hay que conformarse con la que decidimos porque
aquella que escogemos nos viene dentro desde dentro, desde lo más profundo de
nuestro corazón. Nunca olvides que somos destino y que todos tenemos cerebro,
pero realmente los de verdad pueden decir que tienen algo valioso en sí, un
corazón que mide cada latido como si fuese el último.
Nos abrazamos hasta terminar de sacar aquella emoción.
-Querido nieto, el lenguaje del corazón solo los más
valientes lo entienden. Muestra tu valentía y cambia el mundo.
Aquello no era el final de nada, sino el principio de uno de los finales.
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