lunes, 12 de octubre de 2015

"Capítulo 11" QUERIDO ABUELO. Axel decide hacer algo tremendamente inexplicable.

CAPÍTULO 11 “Querido abuelo”
Querido abuelo:
No hace falta que te escriba esta carta pues tú siempre me has demostrado saberlo todo acerca de la vida y de las decisiones que tomamos los demás. Quizás seas el único que pueda entender la locura que voy a llevar a cabo. No te digo adiós, no lo veo como una despedida. Te digo gracias, te agradezco todos estos años en los que me has enseñado a crecer, a tomar mis decisiones y a ser consecuente de ellas, tus enseñanzas de la vida me han hecho este camino más fácil.
No sé lo que me espera detrás de esa ventana, no sé si saldrá el sol o se apagará por completo, si estoy haciendo lo correcto o simplemente me estoy equivocando. Lo único que sé es que cuento con tu apoyo.
Todos tus esfuerzos lograron que al tocar día a día mi corazón, sintiera esa magia. La magia de las estrellas. Cerrar los ojos nunca fue tan maravilloso. Desde allí arriba cuidaré de tu corazón pues necesitas abrirle hacia nuevas estrellas.
En cuanto llegue ese momento en el que cierre los ojos para siempre pensaré en lo maravilloso que ha sido este viaje a tu lado. Ese destino que tanto te gusta nombrar nos tiene envidia, querido abuelo.
No quiero despedirme de ti porque te voy a echar de menos.
Cuídame a mis padres, hoy sé lo difícil que ha sido la vida para ellos. Quiero esperar que algún día perdonen mis locuras. Sé que no las merecen pero no puedo quedarme de brazos cruzados. Explícales que yo tengo la llave para cerrar ese candado, que solo lo voy a cerrar y si algún día quieren encontrar dicha llave solo deben ir al lugar donde empezó todo.
Querido abuelo, en ti encontré el amor perfecto, el infinito de los sueños, la conexión entre estrellas y corazón, el significado de un adiós y la verdad de un te quiero.
Sé fuerte compañero mío, aquellos corazones que hace tiempo se separaron, pronto van a volver a ser uno. Me llevo mucho de ti. Te quiero.









jueves, 8 de octubre de 2015

Capítulo 10. Un secreto que sale a la luz y el comienzo de un final.



CAPÍTULO 10 “Mi corazón te seguirá hablando”
Bajamos al salón, mi abuelo había preparado suficiente fabada para alimentar a un ganado entero. El sonido de las gotas al caer nos sorprendió, parecía que la tormenta estaba a punto de comenzar. Dejé caer mi cuerpo sobre aquel cómodo sofá, liberando así toda la tensión acumulada por las circunstancias. Mi abuelo depositó dos platos en la mesita de aquel salón. Estaba listo para conocer y guardar ese secreto que todos los habitantes se habían empeñado a custodiar con tanta sutileza. Mi abuelo empezó a contármelo.
-Querido Axel, todo comenzó hace apenas dieciséis inviernos. Una noticia que cambió el sentido de esta familia. Tu madre, después de tantos años queriendo ser madre; por fin, había logrado lo que ya parecía inalcanzable. Aquella nueva tardó poquísimo en extenderse por este pueblo. La mamá de Lucas y la tuya habían acudido siempre juntas a visitar curanderos, hospitales en busca de una solución a aquel problema. Sin embargo, los intentos de aquella mujer fueron en vano. Tu madre fue afortunada y logró engendrarte.
-Abuelito, no entiendo nada. ¿Qué relación tiene esto con el secreto?
-Déjame contártelo todo por partes. No queda nada para que conozcas la verdad.
- Al enterarse la mamá de tu amigo apoyó a tu madre en todo momento. De tal manera que, cuando fueron a conocer el sexo de aquella criatura, el ginecólogo descubrió algo más. Aquella criatura…
Mi abuelo cogió aire, bebió un vaso de agua y soltó aquello impresionante.
-Aquella criatura venía acompañada de otra, exactamente de otro. Lucas y tú sois hermanos, sois mellizos.
Al oír aquella frase, la cara se me quedo blanca, los ojos desorbitados y la piel se me puso erizada. No podía ser cierto aquello que mis sentidos acababan de presenciar. ¿Lucas? ¿Mi hermano?
-Sé que es increíble pero es la realidad. Tu madre al ver sufrido lo mismo que la madre de Lucas decidió darle aquel hijo. De manera ilegal pero con un incalculable valor moral. Dándola a su hijo ambas lograrían la finalidad por la  que días y días, noches y noches habían luchado. Ser madres.
-Esto es increíble.
-Esto no acaba aquí. Para huir de la justicia y para que nunca se supiera la verdad que os relacionaba, tus padres decidieron abandonar el país e irse en busca de una nueva vida donde lo único que les importara fuera tu cuidado y olvidarse así de aquel hijo que habían decidido “regalar”. Por otra parte, Lucas jamás desconfiaría de su parentesco con los que hoy en día son sus padres. Desde que los dos nacisteis me he sentido el hombre más feliz del mundo. Siempre os he considerado a ambos como lo que sois, mis nietos. Todos los días te sentía tan cerca de mí al ver a Lucas; cuando abrazaba aquel chico, sentía como si tú estuvieras ahí, como si por arte de magia en un cuerpo había dos almas. La verdad es que la vida ha torcido todos los renglones de esta historia. Querido hijo mío, nunca sabes cuál de las opciones hubiera sido la mejor, a veces hay que conformarse con la que decidimos porque aquella que escogemos nos viene dentro desde dentro, desde lo más profundo de nuestro corazón. Nunca olvides que somos destino y que todos tenemos cerebro, pero realmente los de verdad pueden decir que tienen algo valioso en sí, un corazón que mide cada latido como si fuese el último.
Nos abrazamos hasta terminar de sacar aquella emoción.
-Querido nieto, el lenguaje del corazón solo los más valientes lo entienden. Muestra tu valentía y cambia el mundo.
Aquello no era el final de nada, sino el principio de uno de los finales.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Capítulo 9 ¿Qué secreto guarda aquel pueblo con tanta delicadeza?



Capítulo 9 “Prisioneros de la verdad”
En ese momento, en ese mismo instante comprendí porque Lucas no me lo había contado todo. Entendí la incomodidad de sus padres al verme. Mi abuelo, su furgoneta… Eché una carrera hacia casa, dejando atrás a mi abuelo, que había estado toda la tarde buscándome con aquella furgoneta, esa furgoneta que supuso el principio del fin de la vida de mi gran amigo. Porque tan solo somos eso, prisioneros de una verdad, la verdad más inmersa del mundo, que por desgracia acaba con las ilusiones y las vidas de muchos. Somos prisioneros de la muerte. Y solo somos libres cuando atravesamos sus barreras.
Abrí la puerta de casa, mi abuelo había preparado una fabada, la cual acabó en el suelo junto con todo el mantel y lo que este tenía encima. Mi rabia, mi frustración… No podía ser posible… Ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado que la culpa de que mi amigo Lucas estuviera de esa manera, de ese modo… fuera de mi abuelo. En cuanto oí llamar a la puerta, subí las escaleras y me encerré en mi cuarto. Mi abuelo, que pecaba de inteligente, en cuanto cruzara la puerta averiguaría enseguida el porqué de mi cabreo, de mi enfado… Mis sospechas no tardaron en recoger sus frutos.
-Axel, ábreme la puerta por favor. Te juro que te lo voy a explicar todo.
Me negué a contestar.
-Ya eres bastante mozo para comprender las cosas y creo que te debe una explicación.
La ira y el nerviosismo acabaron con mi paciencia. Y acabé contestándole, sin saber que lo que vendría sería aún más increíble.
-¿Qué me vas a contar que no sepa? ¿Qué por tu culpa mi amigo está en su casa, con las pocas fuerzas que le quedan, sin apenas poder hablar? ¿Qué has destrozado la vida de unos padres que tenían lo que siempre habían deseado? ¿QUÉ HAS ACABADO CON LA VIDA DE UN SER HUMANO?
-Axel, te lo ruego, ábreme la puerta y te explicaré todo con detalle. Y evita hablarme de esa manera, que te están perdiendo las formas.
-¿Y que más me da a mí lo que tú me digas? Por mucho que me cuentes, no vas a cambiar ni el destino de mi amigo, ni el de sus padres ni tampoco el mío.
-Tienes razón mozo, pero algún día comprenderás que aquella familia nos debe demasiado.
-¿Cómo que nos debe demasiado? ¡En todo caso sería al contrario!
-No lo vas a entender nunca Axel.
-¿Qué no voy a entender el qué? ¿Qué eres el asesino de mi amigo?
-¡Axel por dios, no me digas eso!
Mi abuelo se echó a llorar, sus lamentos penetraron en lo más profundo de mi pecho y abrí la puerta. Abalanzándome sobre su espalda, le abracé. Quizás había sido muy injusto con él.
-Lo siento abuelo, no quería decir eso. Sé que tú no fuiste consciente de lo ocurrido.
-Aquel día querido Axel, había nevado muchísimo. Venía de vuelta del cumpleaños de la tía Marta, la de Aguijante. Cuando al regresar, perdí el control del coche. Ese dichoso aparato resbaló en la nieva, apenas pude controlarle la niebla lo cubría todo. No vi a tu amigo. De repente oí un golpe. La furgoneta se detuvo. Bajé a ver que había ocurrido y me encontré a tu amigo en el suelo, inconsciente. Sin pensármelo dos veces, le subí a la furgoneta y le llevé hasta el hospital. Allí los médicos no me dieron esperanza alguna de que aquella criatura saliera con vida, había sufrido un fuerte golpe en el corazón. Fue mi rapidez la que hizo que aquel niño pudiera ser atendido lo mejor posible y volviera a ver a sus padres. Axel, Lucas es adoptado, pero no le podían haber tocado padres mejores. Cuando volví para el pueblo, fui a comunicarles lo ocurrido. Me entendieron a la perfección y me perdonaron algo que para mí sería imperdonable. Sé que disimulan que mi mera presencia les moleste, pero yo no tuve la culpa. Fue un accidente.
Ambos nos fundimos en un abrazo, que limaba las asperezas entre los dos.
-Axel hay algo que nunca te he contado y que ya va siendo hora de que lo sepas y de que lo sepáis.
- No te entiendo abuelo, ¿qué quieres decir con eso?
-La madre adoptiva de Lucas no podía quedarse en cinta, numerosos problemas se lo impedían pero ella quería lograr tener un hijo fuese como fuese. El mejor camino hubiera sido adoptar pero aquello les llevaba mucho tiempo y mucho dinero. Así que abandonaron aquella opción.
Aquello me estaba pareciendo un cuento chino. No entendía nada de lo que mi abuelo que quería decir. Me traicionó la paciencia pues enseguida mi abuelo soltó aquello que cambiaría el rumbo de la historia.
-Axel paso algo inesperado, algo tan excéntrico. Cuentan las leyendas que cada pueblo tiene su secreto, todos nosotros. Los de este pueblo guardamos un secreto que si te enteraras, no te lo podrías ni creer.
-Jobar abuelo, no me dejes  con la intriga.
-Está bien Axel, te lo voy a contar todo tal y cómo sucedió.

sábado, 3 de octubre de 2015

CAPÍTULO 8. Cada vez se van resolviendo más incógnitas.



CAPÍTULO 8 “Una historia de las que no se cuentan”
Mi amigo se había propuesto sincerarse, abrirse de lleno. Cogí fuerzas, la cara de Lucas me decía que lo que le vendría a continuación era más grave de lo que yo predecía. No me equivoqué en nada.
-Como te habrán contado padezco un cáncer de hígado. Falso. Eso es lo que dicen mis padres para que aumenten las esperanzas de encontrar un donante. El órgano en mí que en vez de ir hacia adelante va hacia atrás, es mi corazón. Un órgano que solo puede trasplantarse de una persona con vida. Una persona que sea compatible conmigo, que lleve mi misma sangre. Te preguntarás por qué mis padres no se han ofrecido, pues la posibilidad de que sean compatibles es bastante alta.
Tras aquellas palabras un profundo escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Parecía que tras esa historia había algo oculto, un secreto que nadie sabía y que Lucas había descubierto hace muy poco. Como una catarata, mi compañero, mi gran amigo comenzó a llorar. Entre lágrimas y sollozos dijo que sus padres no eran sus padres, que era adoptado. También confesó la indisponibilidad de su madre de quedarse en cinta.
Pero aquella sorpresa no había hecho nada más que comenzar.
-Cuando el médico dijo que mis padres no eran compatibles , ellos me confesaron la verdad. Toda la verdad. Al principio me costó muchísimo asimilarlo, pero luego lo piensas bien y te das cuenta que unos desconocidos, se han desvivido por cuidarte día a día como si realmente fueras su hijo. Ellos para mí siempre van a ser mis padres. Me duele mucho verles así, llorando todos los días, yo soy lo único que tienen. El perderme a mí, significa perder todo por lo que muchos años han luchado. Es una pena que esta desgracia se haya apoderado de los corazones de ambos. Es un desgracia que vivo a tres bandos y me cuesta mucho volver a sonreír. Mi padre lo intenta todos los días, yo cada día le regalo una sonrisa, ambos sabemos que solamente es una sonrisa forzada, pero te da fuerza interior necesaria en estos momentos. Axel según el médico solo hay una persona compatible conmigo, mi hermano mellizo, pero ya sabes él tendrá su vida y  sinceramente no va a dármela a mí. A un desconocido y, además encontrarle sería lo más difícil de todo.
¿Adoptado? ¿Hermano mellizo? Todo parecía sacado de una novela de misterio, de suspense, de intriga… Pero aún quedaba más, la peor de las partes.
-Si aquella noche hubiera obedecido a mi madre, si me hubiera quedado en casa y no hubiera ido allí. Nada de esto habría sucedido.
-Lucas, no te entiendo, ¿a qué te refieres?
-A que estamos destinados , y que el destino es el sentido en torno al cual gira la vida. Porque somos destino.
-Sigo sin entenderte.
-Era una noche de invierno, mi padre había preparado una deliciosa tarta para el cumpleaños de Leonor, aquel día no había dejado de nevar. Leonor y yo habíamos quedado en el parque de la esquina de enfrente a degustar aquella tarta como todos los años hacíamos. Cuando abrí la puerta, observé que todo estaba lleno de nieve, que pisar la calle sería como pisar una pista de patinaje. Mi madre me advirtió de que no debía ir, que ya celebraríamos su cumpleaños otro día. Pero sabía que aquel día para Leonor no era fácil y yo era el único que podría hacerla olvidar el pasado. Así que cogí la tarta y me precipité hacia el parque.
-¿Y qué paso después?
-Había mucha niebla, apenas se veían las luces de las farolas. Nada más salir de casa, di tres pasos y de repente fui arrollado por una furgoneta, aquellas  luces de aquel coche me deslumbraron, dejé de ver e imagino que el conductor no me vio. En ese momento comenzó mi pesadilla. Cuando desperté, estaba en un hospital al lado de mi madre y mi padre.
En ese momento, a Lucas se le acabaron las fuerzas. Se desmayó. Corriendo fui a buscar a su madre. Me dijo que volviera a casa, que al día siguiente fuera a ver a Lucas. Algo me decía que no iba a ver más días, que todo estaba terminando. Que el final de esta historia estaba cerca. Necesitaba respuestas, sabía que Lucas me ocultaba algo. Y seguramente si lo adivinaba, podría salvarle.
Salí de la casa de mi amigo. No podía ser cierto lo que mis ojos estaban viendo, no podía ser posible.